viernes, 8 de febrero de 2019

8 de febrero, 9:37

Me desperté de una pesadilla en la que yo me quedaba manejando la camioneta Mazda de mi mamá en la madrugada. Yo tenía la intención de estacionar la camioneta y entrar a un antro (algo así como el Leonor) con mis amigos. Cuando iba caminando alguien me advertía que me fuera, después otra persona me decía lo mismo, está tenía un cuerno de chivo, yo le creí y me subí a mi camioneta. Prendía el radio, buscaba noticias en Twitter pero no pasaba nada. Le marcaba a Amaury, le decía que algo terrible iba a pasar y que tenía que venir a fotografiarlo todo para hacer un registro. Me quedaba mucho tiempo ahí esperando. No pasaba nada. Yo volvía a salir, y me volvían a negar el paso. Sabía que muchas personas estaban adentro del antro, creo que Ale mi prima era una de ellas. Yo estaba en zona segura y de la nada escuchaba el tiroteo, el caos, y me desperté. Me volví a dormir varias veces pero siempre regresando a la pesadilla... Finalmente me di por vencida y me desperté.
Tomé mi celular, vi la conversación con Jose, pensé en todo lo que platiqué con Marisol. La verdad es que ella es una amiga mucho más sabia de lo que parece a simple vista, ha vivido un montón, sabe cómo funcionan las cosas. Me dio curiosidad saber algo más de él y busqué su nombre en Google, curiosamente eso es lo que sucede en un poema de Daniel Saldaña Paris, en las entradas había cuentas de Facebook, un perfil de Linkedin que muy probablemente sí sea el suyo, un link de youtube y luego otras personas que nada tienen que ver con el sujeto en cuestión más que por la similitud en sus nombres. Me metí a ver el video, sí era suyo, está malísimo, es sobre el trabajo de servicio social que hicieron unos alumnos de la UP hace mucho tiempo, él iba en primer semestre, tiene una cara de chamaco muy chistosa. Me molestó la forma en la que hicieron las entrevistas, el/la entrevistado/a decía palabras superfluas sobre el valor de ayudar a los demás mientras que algún niño o niña de la comunidad estaba ahí a lado, parecía que esos niños eran más bien un adorno para demostrar que sí estaban, en efecto, participando con una comunidad y no se veía ningún tipo de vínculo con ellos, los niños tampoco tenían voz, solo estaban, pasivamente, en el video. A mí también me gusta el servicio social pero me genera todo tipo de reflexiones. Creo que siempre hay un choque muy fuerte desde lo cultural, lo ideológico y la mala comunicación. Ahorita me viene a la mente el momento en el que Naves decidió ser súper amable con una señora y comprarle unas chanclas para que no caminara descalza. Yo pensé que si esa señora andaba descalza era porque así le gustaba y no por falta de zapatos. Naves ni siquiera le preguntó realmente, solamente fue impulsiva, compró las chanclas, se las puso en el piso, esperando a que la señora fuera igual que ella, con toda esa mentalidad occidental de mierda, la mujer la vio como extrañada y le dijo que no le gustaban esas cosas y se fue.
Después me dio curiosidad buscar mi nombre en Google: Carla Cohen de Villafranca. Pensé que mi segundo apellido suena altamente burgués. En la primera entrada está Facebook. Luego un artículo que escribí en Mexicanísimo, de hecho fue el primero que publiqué en esa plataforma, en el 2015. Luego algo de Poesía Referencial y abajo la entrada del Excelsior anunciando la muerte de Ricardo. Traté de entrar a ese portal pero no se cargó el documento. Yo fui la que escribió la estela para el periódico. Daría lo que fuera para que ese documento no existiera en mi búsqueda de Google y que en vez de la muerte hubiera un video torpísimo de mis voluntariados, o mi perfil de Linkedin... La siguiente búsqueda fue Ricardo Cohen de Villafranca. Aparece Facebook, Linkedin, una página de Accenture, y como tres o cuatro periódicos, nacionales y gringos, anunciando el accidente, la muerte de un mexicano en la montaña. No hay nada más frío y concreto que leer la muerte de Ricardo escrita con lenguaje periodístico. Lo que dice ahí es real, murió de un accidente, en el pico 9, tal día, fue un impacto contra la nieve y no contra los árboles como suele suceder, traía casco, mucha fuerza, mucha velocidad, 26 años, blah, blah, blah.
Es muy difícil ver además la selfie. ¿Cómo puede ser? Un wey de 26 años que se toma una selfie, le ves la cara, la sonrisa, los ojos, esa mirada hermosa, y de la nada ya no. Y de la nada ya nunca más. ¿Cómo puede ser que yo puedo amanecer hoy? Hace dos años que no tengo a Ricardo en mi vida. Estaba llorando, hecha bolita en mi cama, y me salí de ahí, abrí las cortinas, me puse ropa, salí al jardín y lo regué todo. Luego me hice mi desayuno, pensaba en una frase: se me murió mi hermano. Me parece muy curioso como se nos mueren las personas, porque no se mueren solas, no se mueren y ya, se me murió a mí y a nadie más, se me murió Ricardo hace dos años.
Me acuerdo que a la vecina de Ale se le murió su hermano en un accidente de carretera. Tiene un año o dos menos que yo. Esto pasó como un año antes de la muerte de Ricardo. Cuando yo la veía pasar por la Ibero no podía evitar pensar en eso "se le murió su hermano", y me sentía triste por ella. Ahora yo soy ella, a mí se me murió Ricardo, yo soy la que va a donde sea y quizás haya alguien que piense así de mí. No sé que implica. No sé si la gente me tenga lástima, o si no se acuerden de nada, no sé si piensen que tengo una vida tocada, no tengo idea. Sin embargo, la mayoría de los días yo soy yo, no traigo un fantasma atrás de mí, no tengo que explicarle nada a nadie, solamente voy, hago mis cosas, pierdo el tiempo, soy mundana, y me olvido de lo precioso que es cada instante, cada persona, cada posibilidad de actuar, me olvido de decir gracias, me olvido de pedir perdón, me olvido de quién soy y de lo que valgo, me olvido de mis posibilidades, me olvido de todo, hasta de Ricardo.
Me encantaría poder seguir ligando, saliendo o lo que sea que sea con Jose porque él me gusta. No tengo que mandarle un mensaje porque ya hice mucho y, como dice Marisol, él sabe que yo tengo interés. De la nada, en días como hoy en los que recuerdo intensamente a Ricardo, en los que pienso que solamente vivió 26 años y que yo tengo 23, me doy cuenta de lo poco relevante que es si ese sujeto me escribe o no. Porque para desperdiciar un mes en una persona que no está interesada se tendría que tener asegurada la vida. Es difícil porque soy humana, porque tengo expectativas, sentimientos e ideas, pero la muerte es un motor muy fuerte para no estar valiendo.
Tengo 23 años. Hoy regué el jardín de mi casa a las siete de la mañana. Hay muchas cosas por hacer.

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